
A algunos se nos ha pasado por la cabeza decorar nuestra casa con este tipo de cañas. Separar espacios, dar un toque natural, uso solo de materiales orgánicos, obsesión por la cultura japonesa… Las razones pueden ser miles y todas la mar de buenas!
Pese a los usos que podemos encontrarle, aparece un problema: Su poca resistencia al cambio de temperatura. Pese a que lo coloquemos dentro de casa, estos cambios se dan durante todo el día ya sea al conectar el aire acondicionado, encender la calefacción, el sol directo, momentos puntuales en el que puede verse salpicado por agua… Todo esto, provoca que la caña se parta o que aparezcan grietas aunque solo lo hayamos colocado hace unas horas.
Usar aceites hidratantes, va a ser lo primero que te recomiendan en grandes superficies del estilo Leroy Merlin o Bauhaus; pero esto realmente solo va a mantenerlo algo hidratado y brillante. Lo que desde Gabinete Filigrana te recomendamos es el uso de barniz de exteriores. La primera opción, es usar uno de precio y calidad media (Entorno a los 9€). No es mala idea y va a funcionar sin duda, el problema es que vas a necesitar aplicarle un mínimo de 3 capas por toda la superficie accesible.
La segunda opción algo más radical, es el uso de barniz de barco. Este nos va a ofrecer mas tiempo de protección, ya que solo hará falta que volvamos a aplicar producto tras unos 3 años. Además, con menor cantidad podremos cubrir más superficie, lo que optimiza la cantidad comprada pese a que el precio sea mayor.
Cuando usamos materiales «diferentes» para casa, debemos aceptar que tendremos que tomar precauciones y buscar medidas de mantenimiento inusuales. Por eso es mejor que busques soluciones que se mantengan «activas» el mayor tiempo posible. Si puedes reducir el barnizar de 1 vez al año a 1 vez cada tres, no lo dudes!





Deja un comentario